Todo cambia. Cómo hacemos fotografías, las manipulamos, las compartimos, las almacenamos e, incluso, cómo posamos para ellas. Las nuevas herramientas prometen fotografías más rápidas y baratas. Los móviles se convierten en cámaras, las impresoras se transforman en laboratorios y las pantallas amenazan con desplazar a las copias en papel. Y los ojos de todo el mundo están a un solo click de distancia.
A lo largo de la historia, los aficionados y los profesionales han representado diferentes enfoques hacia la fotografía, cada uno luchando por la supremacía. ¿ La revolución digital ha inclinado la balanza a favor de los aficionados ? ¿ O ha desterrado esta rivalidad para siempre ?
El proyecto “We Are All Photographers Now!”, organizado por el Musée de l’Elysée de Lausana (Suiza), echa un vistazo al estado actual de la fotografía amateur. Un evento interactivo abierto a visitantes de todas las edades, educadores, representantes de la industria, fotógrafos, editores, comisarios, internautas y pensadores.
“We Are All Photographers Now!” invita a todo el mundo a enviar sus fotografías. Todas las imágenes recibidas serán proyectadas en varias pantallas instaladas en el museo. Además, cada semana un ordenador escogerá aleatoriamente 100 fotografías que serán impresas y expuestas en las paredes del museo.
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Una de les principals tasques dels fotoperiodistes és mostrar llocs als quals la gent difícilment té accés. De vegades, es fa denúncia amb imatges de situacions irregulars, que, aprofitant la impunitat o el desconeixement, esdevenen tant al voltant com en zones remotes del planeta. Fins i tot, de vegades, més properes del que podem imaginar.
Com més amunt s’eleva una construcció, més manifesta una ambigüitat essencial, ja que, observada des de baix, des d’on més aclapara la seva envergadura, sembla alliberar-se del pes i adquirir progressivament la condició del vol; a mida que augmenta la magnitud vertical, més lleugera sembla tornar-se. L’escorç radical que
La fotógrafa Anne Tove Orke (Noruega, 1978) introduce al espectador en una zona íntima y sensible en la que las personas demuestran una relación de proximidad y vulnerabilidad, y en la que, al mismo tiempo, son intocables, debido al delgado velo que muestra un conjunto difuso y oculto. Las fotografías toman como punto de partida las emociones humanas, donde lo abstracto es concreto, lo íntimo es expuesto, lo interno es externo… para llegar así a un estadio donde los sentimientos no pueden describirse con palabras.