Tras el éxito de “Secretary”, el director Steven Shainberg presenta “Retrato de una obsesión” (”Fur: An imaginary portrait of Diane Arbus”), un retrato de la artista Diane Arbus. Al igual que una fotografía de Arbus nos introduce en un mundo extraño y desconocido, la película nos conduce a través del espejo para explorar la transformación de una mujer tímida en una artista de enorme originalidad. Nicole Kidman encarna a Diane Arbus, una dedicada esposa y madre cuyo talento y oscuras obsesiones chocan con la vida convencional que lleva en la Nueva York de 1958. Robert Downey Jr. da vida a Lionel, un nuevo y enigmático vecino de Diane que la empuja a lanzarse hacia su destino artístico.
Inspirada en el libro de Patricia Bosworth “Diane Arbus: Una Biografía”, la película, que se estrena el próximo 4 de mayo, es un homenaje a una brillante artista que cuestionó las ideas convencionales sobre la belleza y la fealdad y cambió para siempre la fotografía gracias a técnicas y temáticas revolucionarias. Steven Shainberg ha optado por desviarse del camino de la biografía convencional para crear una película distinta, misteriosa y singular que mezcla aspectos reales de la vida de Arbus con personajes inventados y una trama imaginaria. Es un modo nuevo de plantear el retrato de una persona históricamente importante y capta el verdadero dilema de una ama de casa de los años cincuenta que se debate entre el amor por su marido e hijas y su necesidad de crear y explorar.
La Galería Barbié acoge hasta el 29 de junio la exposición “El cuerpo revelado. El desnudo en la fotografía francesa de los años 30″, comisariada por la historiadora Victoria Combalía. La muestra, que gira en torno al ideal estético del desnudo, reúne una selección de fotografías realizadas, en su casi totalidad, por fotógrafos franceses o residentes en Francia durante las décadas de 1920 y 1930.
La fotógrafa de la agencia AFP Desirée Martín ha ganado el
El jurado ha destacado “el poder expresivo de esta fotografía, que capta un instante dramático de la llegada de los inmigrantes a Canarias”. También ha recibido una mención especial el fotógrafo Xoan Álvarez por su fotografía “El incendio en Ponte Romaño”, una instantánea que muestra a un joven llevando a una mujer mayor en brazos entre el fuego y el humo de uno de los incendios forestales que arrasaron Galicia en agosto del pasado año.
Alberto García-Alix (León, 1956), fotógrafo de mirada directa y contador de historias, ha evolucionado desde la imagen fotográfica a un terreno secuencial, en el que las historias tienen un principio y un final; desde las fotografías de presos, yonquis, tatuajes, motos o porno estrellas a una mirada interior en la que reflexiona sobre su propia trayectoria, sobre su vida, y también, implícitamente, sobre su modo de entender y practicar la fotografía. “Tres vídeos tristes” es un gran autorretrato que recoge el periplo de Alberto desde Madrid a París y su estancia en la capital francesa para tratarse de su enfermedad. El primer vídeo, “Mi alma de cazador en juego”, relata la llegada a esta ciudad en la que todo es extraño. No habla el idioma, no conoce a sus gentes. García-Alix mira a su alrededor buscándose a sí mismo en los ecos de los otros. “Extranjero de mí mismo” recoge el periodo en el que Alberto realiza un tratamiento para salvar su hígado. La desesperación, la mirada introspectiva y la sensación de pérdida caracterizan esta etapa. Y en, “Tres moscas negras”, Alberto se encuentra de nuevo consigo mismo, con los lugares de su pasado, tiene un nuevo cuerpo y una nueva mirada. Estos tres vídeos se completan con tres textos, sintéticos y de gran carga poética, en los que Alberto trata de expresar sus vivencias, así como con una selección del material fotográfico producido durante el mismo periodo que se relata en el texto. Las palabras se unen a las imágenes fotográficas a través de la voz de Alberto que modula los ritmos del montaje formando secuencias. La imagen en vídeo sirve al artista para dar un paso mas allá en la expresión directa de sus sensaciones. Por último, la música refuerza el ambiente que nos marcan voz e imagen, jugando con ellos, en ocasiones acompañándolos y en otras complementándolos. Con la trilogía “Tres vídeos tristes”, Alberto García-Alix completa un proceso esencial en su vida y su obra. La oportunidad de extender la narración que antes se acotaba a una sola imagen, le brinda la posibilidad de profundizar aún más en su entorno y en sí mismo, y nos permite asomarnos un poco más a un universo fascinante y lleno de historias vividas intensamente.
